Hace poco leí la carta de renuncia a su cátedra de un profesor bogotano. Su alegato se centraba en que los jóvenes hoy no leen, sólo mantienen la concentración en 140 caracteres y el único llamado que les interesa es el bip del Blackberry messenger.
Tengo un profesor que comparte esta opinión.
Sin embargo, como estudiante y como docente, creo que no es así. O al menos, no lo es en todos los casos. Conozco a muchos (muchos) veinteañeros que leen, sueñan, piensan, se arriesgan, preguntan. También conzco a muchos profesores que ante la aparente apatía de "la juventud" se resignaron a despotricar detrás de sus escritorios y resguardarse bajo el lema de que ya nadie tiene deseos de aprender.
Creo que es una posición muy cómoda decir que la tecnología alieniza a los jóvenes. En parte, es real; pero no está también en los maestros buscar la forma de, aunque sea por un rato, traerlos nuevamente a la vida real. Ya sea incorporando las TICs o proponiendo nuevas formas de ver el mundo. Qué mejor desafío para los maestros que este momento hipertecnologizado. ¿No es más gratificante buscar nuevos planes de acción que meramente quejarse?
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimirMuy de acuerdo con el "es muy facil echarle la culpa a los demas". El mundo seria mucho mejor lugar si antes de abrir la boca para culpar a los demas nos miraramos en el espejo
ResponderSuprimir